Escrito por Dagmara Barbieri Lopez
Jueves, 10 de Mayo de 2012 14:46
Esta edificación nos habla hoy del tiempo. Al conjuro de memorias, testigos de su historia refrendan la importancia de detalles constructivos, donde la combinación de estilos y materiales ostentan belleza y prestancia.
Los aborígenes llamaron Tureira al lugar que hoy ocupa este símbolo de la ciudad de Cienfuegos y sugiere una mirada exótica a lejanas ciudades árabes.
Cuenta la leyenda que en el año 1500, un pirata desertor quedó cautivo en la península por una bella siboney y en su nostalgia por el terruño natal, pidió a los dioses que le concedieran una casa con los aires de Granada. La demanda fue concedida, pero un desastre natural la devastó.
Revela la historia que el catalán don Celestino Caces comenzó la construcción de esta quinta morisca, posteriormente adquirida por Acisclo del Valle, como regalo de bodas.
Fue Valle quien terminó el palacio en 1917. La fastuosa edificación tiene una mezcla de estilos con predominio del mudéjar o hispanoárabe, muestra de la aplicación en Cuba de artes aplicadas extranjerizantes. Historia y leyenda bien parecen desgajarse de la oralidad árabe.
El palacio es prototipo de reminiscencias en la cultura hispana, del estilo mudéjar imperante en España durante los siglos XII Y XIII.
Juiciosas miradas:
Berta Vergara es una cienfueguera descendiente del artesano que trabajó los pisos de esta mansión:
“Mi padre, de origen español, fue el encargado de las labores de acabado de varios inmuebles locales. También laboró en el “Palacio de Blanco” y otras edificaciones típicas de Cienfuegos:
“Yo recuerdo en mi casa cuando era pequeña, los planos de esas decoraciones de pisos del Palacio de Valle, son algo fastuoso. Mi niñez fue entre esos planos, los papeles dibujados de mi papá se me antojaban gráficos de los cuentos”.
Los embaldosados muestran en artístico monograma las iniciales de Acisclo del Valle, es este uno de los detalles más relevantes del lugar, máximo exponente del eclecticismo doméstico en Cuba.
Irán Millán, director de la oficina del Conservador de la ciudad de Cienfuegos opina:
“Al decir del querido Brack Puig, destacado arquitecto santiaguero, uno de los valores principales son sus pavimentos, transitar sobre ellos es estar en una gran alfombra en cada uno de sus aposentos y se nota la influencia del estilo medieval, un ejemplo son los esquemas de caballos”.
“Otro detalle fabuloso son las habitaciones de los señores, están bellamente decoradas, impera el estilo gótico primitivo representado no solo en salones perimetrales, sino en la destreza de artesanos, algunos llegaron de otras naciones”.
Participaron el tallista español Antonio Bárcenas y los cienfuegueros Frank Palacios y Miguel Lamoglia.
“Aquí se radicó Alfredo Colli y tiene obras importantes, el Paseo del Prado, mansiones de la ciudad, por suerte se unió con Pablo Donato Carbonell e hicieron obras maravillosas como el Palacio Ferrer, el cementerio Tomás Acea que junto a este “Palacio” muestran simbiosis en el tratamiento formal y propiciaron esa mezcla.
“Esta asociación expone ese crisol de nacionalidades presente en nuestra ciudad, pues en Cienfuegos el extranjero se ha recibido con brazos abiertos para que deje lo mejor de su cultura y el palacio es exponente precisamente, del capricho de diferentes artistas que legaron para la historia este inmueble, ejemplo de la opulencia de la burguesía de la época y expresión del gusto de sus creadores”.
Hacederos del cuento mil dos
Por el frente sur una escalinata da acceso a un salón estilo gótico primitivo y un salón comedor. La escalera de mármol de carrara va al segundo piso y está adornada por un cuadro de los reyes magos del pintor cienfueguero Vicente Gelabert.
En la segunda planta ocho habitaciones incluyen las del señor y la señora Valle, ambas solo se diferencian por los colores verde y rosado.
La tercera planta del palacio remata el edificio con tres torres, una de ellas es de influencia gótico romana, representa la fuerza; la segunda india recuerda al monumento de Taj Mahal, simboliza el amor y la tercera es un minarete árabe y encarna la religión.
Estar en el palacio es trasladarse a un lugar de ensueño, nos transporta a civilizaciones antiguas, con una riqueza y calidad constructiva y sobre todo riqueza material, bronces, maderas y vitrales, que pese a la falta de unidad arquitectónica, hablan muy alto de este lugar.
Una dedicatoria del libro de firmas recoge el criterio del cienfueguero Carlos Rafael Rodríguez: “La casa Valle es una tradición de Cienfuegos, debe conservarse y utilizarse con su espectacularidad y sus errores, como muestra de una época, una forma de vivir, hay toda una historia que puede aprenderse de estos recuerdos.”
Así completa el entorno entre el Hotel Jagua y la bahía de Cienfuegos este monumento, que como cuentan sus leyendas es el sueño árabe de un pirata donde parecen abejear los cuentos de Sherezada y al que se puede llegar sin alfombras mágicas ni encantamientos.
Dirección: Esquina 51 A, Avenida 32, Cienfuegos, Cienfuegos, CUBA.
Teléfonos: (0143) 513951, (0143) 513952 y (0143) 518335
WebMaster: Sabdiel Batista Díaz.
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