En la ciudad centro-sureña de Cienfuegos, a unos 250 kilómetros de la capital cubana, hay lugares nombrados por leyendas o tradiciones populares, solo que algunos tienen historias desconocidas, aunque sean muy visitados, como es el caso de la Laguna del Cura.
Ubicada en el reparto Punta Gorda, la Laguna deviene una pequeña bolsa que se comunica con la bahía de Jagua por un canal estrecho, artificialmente ensanchado, y debe su apelativo al parecer, a que en esta apareció ahogado un sacerdote a finales del siglo XIX.
Esas tierras pertenecían a la encumbrada familia Del Valle y permanecieron casi vírgenes hasta finales del siglo XIX, cuando se asentaron allí las casas de veraneo de algunos personajes adinerados, quienes ocuparon con sus chalets gran parte de Punta Gorda y Playa Alegre.
Desde mediados de la década de 1930 existía, al Este del canal de acceso, una sociedad deportiva y de recreo llamada Casino de la Playa.
A partir del Primero de Enero de 1959 las construcciones de veraneo se convierten en el actual bar-restaurante Laguna del Cura, especializado en platos de mariscos, con la oferta especial de filete canciller. Ávidos por disfrutar de una comida exquisita a la orilla de la playa, los turistas acuden cada vez más a su encuentro.
Sin embargo, en realidad pocas personas saben a ciencia cierta la historia del nombre de esa laguna sureña, pues ni el Archivo Histórico ni la Oficina de Patrimonio cuentan con documentación al respecto.
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