José Martí: Vida y Obra
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Vindicación de Cuba, un análisis ideológico del discurso más de 120 años después
Por Sabdiel Batista Díaz

Vindicación de Cuba, un análisis ideológico del discurso más de 120 años despuésPercibir la ideología que profesa un autor a través de sus escritos en una publicación periódica puede parecer algo difícil para un lector pasivo. Sin embargo ese escrito se puede someter a un escrutinio más profundo, que hará posible determinar las estructuras gramaticales más usadas por el autor y con qué objetivo, así como conocer la connotación de diferentes términos, los tipos de razonamientos y las relaciones entre el emisor y el destinatario del mensaje.

Una investigación de la ideología de José Martí a través de sus publicaciones periódicas requeriría de un estudio profundo de sus muchos escritos, pero en nuestro caso tomaremos solo un artículo suyo, que por su importancia marca una posición política válida para la Cuba de su época y que distingue al pensamiento revolucionario martiano: Vindicación de Cuba.

Vale destacar que antes de llegar al pensamiento revolucionario de José Martí la intelectualidad cubana había pasado por una serie de etapas que partían del Reformismo , luego el Anexionismo, el Autonomismo y el Independentismo, que se llevó a las acciones mediante las Guerras de los 10 Años, la Chiquita y la del 95. Pero es en la figura de Martí donde se consolidan estas ideas para generar toda una ideología revolucionaria, antimperialista y nacionalista.

Antes de analizar el artículo en sí es necesario conocer el contexto histórico social en que se publicó, así como la filiación ideológica del medio y del autor que lo publicaron. De esta forma se evita ver el artículo como un suceso solitario, cuando en realidad es parte de un fenómeno mucho más grande, que demuestra la continuidad del proceso revolucionario cubano.

Contexto histórico social

En 1889 las ideas revolucionarias y antiespañolas estaban muy presentes en la sociedad cubana: la guerra había culminado algunos años antes sin obtener la independencia esperada, la esclavitud por fin había desaparecido pero los negros y mulatos libres seguían siendo una clase discriminada y tomaban fuerzas las ideas independentistas y autonomistas.

La nación cubana había pasado por una década de guerras que la dejó en ruinas, ruinas que luego fueron compradas a precios irrisorios por capitalistas norteamericanos y nuevos ricos comerciantes que daban los primeros pasos hacia un mercado capitalista similar al de Estados Unidos.

Es en esta etapa también cuando cobra mayor protagonismo el Autonomismo, tanto en Cuba como en la Metrópoli y de nuevo toma fuerzas el Anexionismo, en parte producto de la expansión alcanzada por Estados Unidos durante esa década, cuando comenzó a competir por la hegemonía mundial con los grandes imperios: Inglaterra y España.

Medio y autor que lo publica

El citado artículo de José Martí, Vindicación de Cuba, fue una carta pública divulgada bajo este título en el periódico The Evening Post, de New York, el 25 de marzo de 1889, en la que responde a las imputaciones hechas a los cubanos, publicadas en el periódico The Manufacturer, de Filadelfia y reproducidas por el periódico The Evening Post en un artículo titulado "¿Queremos a Cuba?". La carta es una contestación a tales burlas, en la que Martí pone en evidencia las virtudes del pueblo cubano y su ideal de independencia.

Hay que tener en cuenta de que la prensa norteamericana de la época estaba pasando por una transición no solo tecnológica sino también en cuanto al periodismo que hacían: de las pequeñas notas informativas habían pasado a extensos trabajos de opinión y debates en las páginas de los diarios de mayor tirada y las caricaturas políticas formaban parte de cada tirada.

En la etapa los medios son usados como auténticos instrumentos políticos, además de verse los primeros ejemplos de la prensa amarilla para generar escándalos, manipular a los lectores y alcanzar mayores ventas.

Las páginas de esos periódicos mostraban un periodismo que mezclaba titulares incendiarios, alejados de la neutralidad y rigor periodístico, cuyo objetivo era vender la mayor tirada posible sin tener en cuenta la veracidad u objetividad de los datos.

En el periodo de finales de la década del 80 de ese siglo muchos cubanos habían emigrado hacia los Estados Unidos luego de la Guerra, pero todavía estaba en el ánimo de todos las ansias de lucha por la independencia. En muchas ocasiones aparecían en las páginas de periódicos americanos escritos sobre Cuba donde se plasmaba una visión distorsionada sobre la realidad cubana, como el caso que nos ocupa.

Entre 1880 y 1892, José Martí publicó más de cuatrocientas crónicas sobre Hispanoamérica, Estados Unidos y Europa, así como un centenar de retratos. Su publicación corrió a cargo de diarios como La Nación de Buenos Aires, La Opinión Nacional de Caracas, La Opinión Pública de Montevideo, La República de Tegucigalpa, El Partido Liberal de México y Las Américas de Nueva York. Ya para la fecha de 1889 el pensamiento político y el periodismo de Martí habían madurado.

Ideología y política

La carta al director de este diario pone de manifiesto la valía de los cubanos, tildados de inútiles, afeminados, perezosos, cobardes, por la prensa norteamericana, como parte de una campaña de descrédito dirigida a delinear una imagen de “pueblo inferior”, incapaz de gobernarse por sí mismo, con lo cual se intentaba justificar, a mediano plazo, la posibilidad de la anexión de la Isla, largamente apetecida por el gobierno norteño, y precedida por varios intentos fallidos de comprarla a España.

Como señala Marlene Vázquez Pérez, investigadora del Centro de Estudios Martianos, en su artículo “Vindicación de Cuba: Martí y la campaña mediática estadounidense", el ofensivo artículo yanqui presentaba dos aristas del problema de la anexión, entonces en el tapete: de un lado, los atractivos ciertos de Cuba, tanto geográficos como económicos; de otro, las “deficiencias morales” de sus habitantes, a los que se refieren con desprecio. La respuesta martiana se dirige también a dos receptores fundamentales: de un lado, el lector norteamericano medio, que tiene una imagen falsa del ciudadano cubano, por lo cual la respuesta fue escrita y concebida en inglés, y publicada lo más rápidamente que le fue posible. De otro lado, a los cubanos anexionistas, residentes en los Estados Unidos, para mostrarles la verdadera cara del gobierno al que admiraban desmedidamente. Por esa razón, ya el 3 de abril de ese año, escribe su nota introductoria al folleto “Cuba y los Estados Unidos”, que contiene la traducción al castellano de los dos artículos aparecidos en la prensa norteamericana, así como de su respuesta a la injuria. Es curioso que en la referida nota no ataque a los anexionistas, sino que se limite a ofrecer los antecedentes del asunto y conceda a los lectores el derecho de valorar libremente lo ocurrido y extraer sus conclusiones personales.

Vale destacar que Martí escribía con soltura en inglés, pues en los inicios de la década, cuando colaboró en The Sun y The Hour la vida cotidiana y sus necesidades de comunicación lo llevaron a dominar ese idioma. Este aspecto tiene mucha importancia, pues Martí quería llegarle a través de su idioma a los norteamericanos que no conocían la realidad de la Isla.

Este suceso es uno de los primeros que lleva a Martí a proyectar la idea de redactar y costear un periódico para contrarrestar las ideas anexionistas de los latinoamericanos y los planes de expansión territorial del gigante de las siete leguas. Este proyecto se convertiría en el periódico Patria el 14 de marzo de 1892.

Analizando el artículo

En la parte inicial de la carta, en el segundo párrafo, José Martí deja claro que no es ese el momento de discutir el tema de la anexión a Cuba, pues considera poco probable que ningún cubano con decoro desee ver a su país unido a otro, donde los que guían la opinión comparten criterios ignorantes. Martí vio allí un debate político que no se solucionaría solo con un artículo, sino con el convencimiento total de todos los cubanos de la necesidad de una verdadera independencia y no una simple anexión.

Martí describe a los cubanos como hombres que han peleado como gigantes para ser libres, tras haber sufrido impacientes bajo la tiranía; que han tenido que batallar contra un opresor que los privó de medios para vivir. Responde además, que los mestizos y jóvenes de ciudad son locuaces y corteses, pero ellos supieron levantarse en un día contra un gobierno cruel, pelear diez años sin paga, vencer al enemigo con una rama de árbol y morir. Argumenta que los cubanos viven por todas partes, trabajando como campesinos, como ingenieros, como agrimensores, como artesanos, como maestros, como periodistas.

El segundo y tercer párrafo del artículo son para defender la cubanía y el valor de nuestra sociedad y para mostrar lo equivocados que están algunos al tratar de compararse con Estados Unidos. Martí nombra a cubanos prominentes de diferentes partes de América que han alcanzado el éxito en sus áreas, sin dejar de sentirse cubanos.

En el quinto párrafo Martí usa un recurso periodístico para contrastar lo dicho por el periódico norteño y sus opiniones: las frases entrecomilladas. A partir de las frases "aversión a todo esfuerzo", "no se saben valer", "son perezosos", "no se saben valer" el Apóstol desarrolla una defensa que ocupa dos párrafos extensos. Utiliza sustantivos y adjetivos para describir positivamente a los cubanos en contraste de las imputaciones que se le hacen: “trabajo honrado”, “artesanos en los oficios más nobles”, “directores en bancos prominentes”, “empleados de notorios talentos”, “médicos con clientela del país” e “ingenieros de reputación universal”.

En el sexto párrafo Martí defiende sobre todo la actuación de la mujer cubana, que tuvo que sobrevivir lejos de la patria, pero sin perder nunca la dignidad. Resalta el Maestro los diferentes oficios que tuvo que desempeñar esta en el extranjero y que a pesar de ello siempre prevaleció el ideal nacional en ellas.

De nuevo en el párrafo 7 Martí usa los entrecomillados para citar el artículo de The Manufacturer cuando dice "incapacitados por la naturaleza y la experiencia para cumplir con las obligaciones de la ciudadanía de un país grande y libre" y a continuación defiende la organización y preparación de los cubanos como sociedad. Uno de los puntos fundamentales de la estrategia norteamericana para desacreditar a Cuba como nación era demostrar que no éramos capaces de gobernarnos, pero Martí combate eso con ejemplos cuando señala que Cuba construyó el primer ferrocarril en los dominios españoles, que nuestro país cuenta con grandes pensadores y políticos y maestros cubanos que contaban con un reconocimiento amplio en universidades europeas.

En el octavo párrafo Martí hace una defensa de nuestras luchas independentistas ante las críticas norteamericanas. En este caso esa era otra de las estrategias del Norte ante las luchas cubanas: no reconocer la beligerancia de los cubanos en ninguna de sus guerras. En todos los casos trataban a los mambises cubanos como forajidos y maleantes, evitando siempre llamarlos combatientes o soldados, lo que implicaría reconocer a una fuerza nacional cubana que buscaban la independencia. Al minimizar o tratar de ridiculizar las acciones independentistas cubanas buscaban una justificación para apoderarse de Cuba e ignoraban el ideario revolucionario de gran parte de la nación caribeña.

Por supuesto que no podía Martí, más grande representante del ideario revolucionario de su época, terminar sin llamar de nuevo a la lucha: “La lucha no ha cesado. Los desterrados no quieren volver. La nueva generación es digna de sus padres”. No solo llama a la lucha, sino que resalta la continuidad del proceso revolucionario cubano, en una etapa llamada por él mismo Tregua Fecunda o Reposo Turbulento.

La ideología en Vindicación de Cuba

A la hora de analizar ideológicamente un mensaje, estarán presentes los contenidos informativos, los acentos (la emotividad), el contexto y, finalmente, la intencionalidad.

Lo anterior quiere decir que todo texto (mensaje, discurso, artículo) aparece en un contexto y es elaborado para este. Tal propiedad o característica de los textos es muy importante, por ejemplo, para hacer el análisis de contenido de un artículo escrito en el siglo XIX al calor de las luchas independentistas contra el colonialismo español, en el momento en que se escribió y a quiénes iba dirigido, y en el momento actual, en el que también deja un determinado mensaje aunque su intención original no haya sido dejar algo dicho para las generaciones futuras, sino que la historia le da ese significado, lo adquiere en el contexto y proceso histórico. Analizar un texto en dependencia del contexto es imprescindible, ya que su contenido está en el contexto. El texto es una determinada expresión dentro del sistema de relaciones del contexto en el cual ha sido elaborado.

El significado de lo que se dice, lo que ha sido expresado, por ejemplo, con sarcasmo o con ironía, solo puede ser descifrado a partir de un análisis del contexto histórico, como se ha hecho en este caso.

La intencionalidad, las motivaciones, los fundamentos ideológicos de un texto (mensaje, discurso, artículo) solo puede ser revelada a partir del estudio del proceso comunicacional en el que se inserta, y eso nos conduce directamente al conocimiento de las condiciones sociales en que tiene lugar, la coyuntura en la que ha sido expresado, las circunstancias económicas, sociales, culturales, sicológicas, políticas en las que surge el producto comunicacional que estamos analizando. Si lo vemos además de periodistas como historiadores sería otorgarle un papel imprescindible al contexto histórico.

Una de las formas más eficaces, pero también más complicados, para analizar la ideología implícita en un discurso periodístico es mediante las herramientas propuestas por el investigador Jules Gritti. Estas herramientas fueron utilizadas en Cuba por el politólogo cubano Dario Machado en el año 2004 para analizar un discurso del entonces presidente norteamericano George Bush y fueron adaptadas para análisis de textos periodísticos por este investigador para analizar el tratamiento dado por el Diario de la Marina y el periódico Patria a los sucesos de la explosión del Maine y la posible intervención militar norteamericana en la guerra hispano-cubana en1898.

La metodología propuesta por J. Gritti se basa en el “filtraje” de un determinado texto de seis formas diferentes. Cada uno de los filtrajes propuestos por Gritti revela un tipo de articulación del texto. Se parte, por tanto, de considerar seis articulaciones diferentes de un mismo texto, cuya develación debe aportar información respecto de su estructura ideológica. Por lo antes dicho, cada uno de los filtrajes del texto, por sí mismo, representa una aproximación analítica general (total) a su contenido. Los filtros propuestos por Gritti son: el Filtro de asociaciones y oposiciones, el Filtro de los niveles de cultura, el Filtro de las connotaciones cualitativas, el Filtro de los lugares ideológicos, el Filtro de los tipos de razonamiento y el Filtro para determinar la relación entre el emisor o portador y el destinatario del mensaje.

Precisa el investigador europeo, y también Machado, que no es necesario someter un texto a todos los filtros y en nuestro caso solo utilizaremos los que sean necesarios para cumplir con nuestro propósito.

Por ejemplo, en nuestro caso utilizaremos el Filtro de los niveles de cultura, que registra contenido del discurso y se refiere específicamente a las connotaciones que tienen los términos utilizados. Aquí se emplean cinco variantes: los términos no definidos que no son habituales en el lenguaje común, las palabras definidas, las palabras traductoras (por ejemplo, cuando en un texto referido a un asunto político se dice: “…esa agrupación política puso fuera de combate a todos sus adversarios”, empleándose una terminología boxística, de amplio dominio público para un texto de contenido político), los términos interpretados de un modo específico (son palabras que tienen significados diferentes para grupos sociales, ideologías, personas en determinada relación; por ejemplo la palabra valor tiene un significado diferente para un economista político, para un especialista en ética y para un cliente) y la reagrupación de palabras por registro (con este filtro se puede destacar el tipo de lenguaje que prefiere el emisor o portador de un mensaje, si acude a un lenguaje deportivo, físico, matemático, etc.).

También utilizaremos el Filtro de las connotaciones cualitativas, pues en este filtro entran los sustantivos, los estereotipos, los adjetivos, los verbos y los adverbios, vocablos todos que se emplean para dar connotación positiva o negativa a lo que se aprecia. Así, por ejemplo, el sustantivo héroe o el sustantivo cobarde, los estereotipos democracia representativa o régimen, el adjetivo bueno o el adjetivo malo, el adverbio inútilmente o el adverbio provechosamente, el verbo ampliar o el verbo reducir.

Los estereotipos merecen una breve digresión. El concepto de estereotipo proviene de la tipografía. La palabra está formada por el prefijo griego stereós, que significa sólido, duro, robusto, y del término también griego týpos, que significa impresión, huella, molde. Estereotipar es “fundir en planchas una composición tipográfica de caracteres movibles”, que luego se imprimen produciendo el mismo resultado en cada papel. El término se emplea en el castellano desde 1832, como derivado de estereotipia que, es “el arte de imprimir con planchas estereotipadas”.

El uso en las ciencias sociales se refiere a una palabra o frase que encierra un significado acuñado por la repetición, el uso constante. Así, una respuesta estereotipada es una respuesta que existía potencialmente en la mente de la persona en calidad de concepto del papel social que se espera de ella como reacción ante un problema planteado. Por ejemplo, alguien estornuda y otro dice ¡Salud!.

Los estereotipos son fórmulas que se hacen comunes. En ellos la relación con la palabra original está clara, es algo acuñado, algo que se repite, algo dado. Muchos estereotipos son instalados por las prácticas propagandísticas desde los poderes mediáticos y políticos en una sociedad determinada.

Por ejemplo, la palabra régimen, que significa modo de gobernarse o regirse, cuando se emplea con al artículo delante, “el régimen”, implica una connotación de dureza que inclina el significado hacia prácticas no democráticas. La palabra jefe significa superior de un cuerpo u oficio, pero su uso repetido para asuntos militares le ha dotado de un significado de rigidez, de ordeno y mando. De tal manera el presidente de una república es la figura superior de un cuerpo de gobierno, pero no es lo mismo decir: “El Presidente de la República” que “El jefe del régimen”. Cuando se emplea “jefe del régimen” la reacción ante esa formulación es la de evocar lo que no es democrático.

Muchos otros estereotipos se han instalado por la propaganda. Por ejemplo, un soldado norteamericano en Iraq es un “luchador por la libertad”, mientras un ciudadano iraquí que lucha contra los invasores es “un terrorista”. El empleo de los estereotipos en un texto, particularmente los sujetos y asuntos con los que estos estereotipos se relacionan, indican también la inclinación ideológica del mensaje, texto, discurso. La identificación de las connotaciones cualitativas es el primer paso en la aplicación de este filtro. Después sigue el registro de sus aplicaciones. Por ejemplo, una vez determinados los adjetivos que emplea el emisor del mensaje, se analiza su relación con las oraciones en las que se emplea, a qué o a quién califica de uno u otro modo. De ello se comprende que la inclinación a calificar negativa o positivamente una persona, grupo, organización, proceso, etc., ya está identificando ideológicamente al emisor o portador del mensaje.

Filtro de los niveles de cultura

Desde el mismo inicio del artículo se puede apreciar la intensión de Martí de defender al pueblo cubano desde un periodismo respetuoso, pero firme. El término “Ruego” que da inicio a la carta tiene una amplia connotación religiosa, de respeto hacia una entidad superior, que en este caso es el director del rotativo, pero también está demostrando el respeto que siente por el público al que va dirigido.

En el español que se hablaba en la época este término era utilizado como símbolo de educación y respeto hacia una figura determinada y no exclusivamente religiosa. Una persona de amplia educación, como Martí, lo utilizaría para dirigirse al director de un medio de prensa, ya que Martí, como periodista al fin, conocía la importancia que tenía en la sociedad norteamericana el respeto por el jefe máximo de una entidad como un medio de prensa.

En el segundo párrafo, en la frase que dice “…los que guían la opinión…” Martí no se refiere explícitamente a los dueños de los grandes diarios norteamericanos vinculados a la clase política norte, sino que lo hace implícitamente, lo deja a opinión del lector que lo pueda interpretar a su manera. Martí ya ve al lector norteamericano como un lector activo, que cuenta con el conocimiento y los códigos necesarios para sacar sus propias interpretaciones.

En el octavo párrafo el Maestro utiliza unos términos que pueden ser decodificados por un lector de la época y que evitarían una explicación más larga. La oración “Nosotros no teníamos hessianos ni franceses, ni Lafayette o Steuben, ni rivalidades de rey que nos ayudaran” le dice a los lectores que el pueblo cubano, y específicamente los combatientes independentistas, no contaban con genios militares europeos ni con tropas profesionales como las francesas o alemanas de la época, sino que eran ciudadanos amantes de la libertad que combatían con sus propios recursos, utilizando la naturaleza como arma y sin depender de una “amigo poderoso”.

Por supuesto que todo lector norteamericano percibiría de inmediato la referencia a Lafayette, quien fuera general en la Revolución Americana, de la que es considerado uno de los héroes. Así mismo sucede con el nombre propio Steuben, que se refiere al General von Steuben, un alto oficial que se hizo famoso durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.

En ambos casos busca nombres de héroes de las guerras independentistas norteamericanas, para así identificar al pueblo del norte con las guerras independentistas cubanas.

En sentido general Martí usa términos sencillos, de fácil comprensión y de connotación sencilla. Ese lenguaje directo le posibilita al lector una mejor comprensión.

Filtro de las connotaciones cualitativas

Este filtro de Gritti es uno de los más completos desde el punto de vista textual para el análisis del discurso. Por ejemplo, Martí utiliza las parejas de sustantivos y adjetivos siguientes para describir negativamente a los detractores de Cuba: ofensiva crítica, política fanfarrona, desordenada ignorancia, apestado moral, desdichado desconocimiento y pueblo hostil.

En tanto para resaltar los valores del pueblo cubano usa las siguientes parejas: cubano honrado, móviles respetables, admiración ardiente, hogar virtuoso e inteligencia viva.

La utilización de adjetivos con significados y connotación negativa para referirse a españoles y norteamericanos que desprecian a Cuba marca una posición ante el hecho, así como el uso de sustantivos y adjetivos que describen al pueblo cubano positivamente.

El caso de los adverbios en el texto de Martí en la mayoría de las ocasiones es para resaltar la cualidad de un adjetivo. Desde el punto de vista gramatical el adverbio modifica al verbo, al adjetivo y a otro adverbio, por lo que se considera un modificador de modificadores, resaltando así el valor de otros.

Sobresalen los ejemplos “mero valor de su tierra”, “mejores condiciones políticas”, “actividad poco común”, “elementos menos preparados”, “poderosamente”, “nación más grande” y “creer honradamente”.

Los estereotipos en el artículo martiano también tienen un significado especial. En algunos casos se usan para describir a España, como son los casos de: tiranía, gobierno cruel, enemigos de la libertad, gobierno despótico, dominios españoles y gobierno tiránico. En los casos en que se refiere a Cuba y los intentos de formar una nación independiente se usan: libertad, pueblos libres, país de los libres, gobierno libre, leyes de la libertad, nuevo pueblo libre y batalla por la libertad. De esta forma Martí está describiendo un proceso y unos ideales que distinguen a la sociedad cubana de la época a través de sus luchas.

El análisis mediante este filtro conlleva una mayor profundización y la particularización en cada uno de los términos, pero en nuestro caso no nos extenderemos pues no tenemos un objetivo desde el punto de vista semiótico o periodístico, sino histórico.

Otros aspectos del ideario martiano

Vindicación de Cuba, un análisis ideológico del discurso más de 120 años despuésEl análisis ideológico del lenguaje y del discurso es en la actualidad una postura crítica ejercida ampliamente entre estudiosos de las humanidades y las ciencias sociales. Este análisis demuestra que es posible poner "al descubierto" la ideología de hablantes y escritores a través de una lectura minuciosa, mediante la comprensión o un análisis sistemático, siempre y cuando los usuarios "expresen" explícita o implícitamente sus ideologías por medio del lenguaje u otros modos de comunicación.

El análisis ideológico del discurso recientemente ha sido de gran utilidad también en el campo de estudio de la comunicación masiva. Actualmente existe la tendencia que lleva a estudiar no sólo al discurso en sí, sino a los sujetos y sus prácticas, a desvelar las prácticas socio-históricas, culturales y políticas que en operan en las sociedades y los individuos.

Gracias a ello nos es posible entrever las ideas de Martí con respecto a la independencia de Cuba o a la anexión a Estados Unidos. Aquí se ve el ideario martiano como suma y radicalización de todo el pensamiento político de la época. Después de este artículo de finales de marzo de 1889, Martí escribiría un folleto a inicios de abril titulado “Cuba y los Estados Unidos”, que contiene la traducción al castellano de los dos artículos aparecidos en la prensa norteamericana, así como de su respuesta a la injuria.

Con este folleto y los artículos sueltos Martí busca influenciar en la opinión del lector norteamericano medio y a los cubanos anexionistas, que vivían tanto en los Estados Unidos como en Cuba, para mostrarles las intenciones del gobierno norteamericano, que despreciaba al pueblo cubano, pero que quería sus riquezas.

Martí veía la importancia de ganarse a ambos sectores de la opinión pública para su causa, pues ambos serían vitales a la hora de radicalizar sus posiciones ante la nueva guerra.

Un rasgo que presenta el pensamiento de José Martí, y que lo eleva a concepción de la filosofía política, es la comprensión del problema nacional en relación con el mundo y en especial con América Latina y con Estados Unidos, de aquí que su latinoamericanismo corresponda con el respeto que siente por sus semejantes y la necesidad de la unidad y solidaridad de los demás pueblos hacia la independencia de Cuba.

Es necesario en este punto hacer una aclaración: Martí como político y pensador no presenta un cuerpo teórico a la usanza occidental, sino que como pensador latinoamericano, continúa la tradición de exponer sus concepciones alrededor de los problemas más cercanos al hombre y sus causas. Por ello hay en sus escritos unas ideas expresada en disímiles formas y modos, pero siempre penetrando en las esencias o buscando sus vías de acceso. Le interesa el hombre, su subjetividad, en relación con la naturaleza y la sociedad.

Martí fue capaz de ver el papel de Cuba y su revolución en el establecimiento de un equilibrio en la región, que hasta el momento estaba desbalanceada hacia el Norte, pues la repúblicas latinoamericanas estaba desunidas; de ello se desprende el carácter continental de la revolución de liberación nacional cubana dado por la repercusión posible en todas las esferas de la vida en la región. Ese era otro de los peligros que representaba la libertad de Cuba para los Estados Unidos, que a partir de ese momento verían a la pequeña isla del Caribe como un ejemplo liberado de la hegemonía de las grandes potencias.

Pero el ideario martiano no puede ver como un momento único, sino como un proceso que lo llevó a publicar amplios ensayos sobre la realidad cubana y continental donde analizaba la realidad de nuestro continente y la influencia de los Estados Unidos en el desarrollo de nuestras naciones.

Por ello no podemos olvidar que en octubre de ese mismo año 1889, el gobierno norteamericano convoco en Washington la Primera Conferencia de Naciones Americanas, reunión que tuvo claros propósitos hegemonistas. El 2 de noviembre Martí escribió dos crónicas tituladas Congreso Internacional de Washington, para el diario argentino La Nación, los cuales fueron publicados el 19 y el 20 de diciembre del mismo año. Martí desenmascaraba profundamente en sus crónicas los propósitos hegemonistas de los EE. UU. al invitar a los representantes de los países de América Latina a dicha conferencia. Escribía allí el Maestro: “Jamás hubo en América, de la independencia acá, asunto que requiere más sensatez, ni obligue a más vigilancia, ni pida examen más claro y minucioso, que el convite que los Estados Unidos potentes, repletos de productos invendibles, y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las naciones americanas de menos poder, ligadas por el comercio libre y útil con los pueblos europeos, para ajustar una liga contra Europa, y cerrar tratos con el resto del mundo. De la tiranía de España supo salvarse la América Española; y ahora, después de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la América Española la hora de declarar su Segunda independencia”, “la política secular y confesa de predominio de un vecino pujante y ambicioso, que no los ha querido fomentar jamás, ni se ha dirigido a ellos sino para impedir su extensión”.

No hacen falta interpretaciones sobre lo escrito por Martí en este caso, pues el mensaje está claro.

Casi 2 años después de la publicación de Vindicación de Cuba, en enero de 1891, apareció publicado en el periódico “El Partido Liberal”, de México, el ensayo titulado: Nuestra América, que es, sin duda, el más importante para conocer el pensamiento político y americanista del Apóstol. Nuestra América no fue un manifiesto en el que se predique un inocente nacionalismo o en el que se cante la superioridad de los valores autóctonos de nuestros pueblos, sino que es, fundamentalmente, un programa político-socio-cultural establecido en base a las necesidades más urgentes del continente.

En Nuestra América algunos estudiosos ven puntos de contactos con las ideas de Marx, a pesar de su exaltada defensa de lo territorial, lo nacional, que se pudiera vincular con las ideas de Rousseau. No se puede dejar de ver las ideas políticas y sociales de Martí referidas a Cuba en Nuestra América, pues ya señala allí con más fueras el peligro que representa la hegemonía de los Estados Unidos para los pueblos de nuestro continente y específicamente para nuestro país.

También de capital importancia para la comprensión del pensamiento antiimperialista y político de Martí es el estudio que dedicó a la Comisión Monetaria, publicado en mayo de 1891 por “La Revista Ilustrada”, de Nueva York, en el cual, con una clarividencia política extraordinaria, advirtió a los pueblos hispanos de América sobre las "razones ocultas" de la invitación a la unidad monetaria y política formulada por el gobierno americano en esa cita internacional.

Por su contenido, este texto puede ser considerado como un genial avance de la moderna teoría de la dependencia, planteada más de medio siglo después por científicos sociales latinoamericanos. Recordamos aquí tan sólo aquel pasaje en el que Martí afirma: "Quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. El pueblo que quiere morir, vende a un solo pueblo, y el que quiere salvarse, vende a más de uno. El influjo excesivo de un país en el comercio de otro, se convierte en influjo político".

La concepción martiana de la unidad revolucionaria para lograr la independencia y el desarrollo franco del país se pudo ver años más tarde en dos hechos largamente planeados por Martí: la publicación del periódico Patria para difundir la ideología revolucionaria y la fundación del Partido Revolucionario Cubano para guiar a los cubanos en la lucha por la libertad. La unión de intereses de ambos elementos es uno de los mayores logros del pensamiento político martiano.

El valor que tienen las ideas políticas y revolucionarias de José Martí se ve en la coincidencia o cercanía que tienen con las ideologías más revolucionarias actuales, pero además sus puntos de vista son previsores y germinales de los posteriores procesos. Nos presenta el paradigma de la independencia total de Cuba como vía para la solución de los problemas del hombre y la nación cubana.

Es indiscutible que estamos ante un ideario de alto vuelo, unas ideas políticas y sociales fundadas en una rica cosmovisión humanista. En su concepción la política real, del hombre y para el hombre, es inseparable de la cultura y así lo expresó en sus obras literarias y periodísticas.

En fin, para Martí la política y la ideología revolucionaria y antimperialista está sustentada en una cultura de propósitos y cultivo humano, para poder constituirse en empresa de las grandes masas y de grandes logros, donde se busque la materialización de una república con todos y para el bien de todos.

Bibliografía consultada

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  6. Van Dijk, Teun A. (2006) De la Gramática del Texto al Análisis Crítico del Discurso. Una breve autobiografía académica, Universidad Pompeu Fabra, Barcelona
  7. Vázquez Pérez, Marlene. (S/F)“Vindicación de Cuba: Martí y la campaña mediática estadounidense", Centro de Estudios Martianos, La Habana

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