22 de Enero de 1948: asesinato de Jesús Menéndez

22 de Enero de 1948: asesinato de Jesús Menéndez

El 22 de enero de 1948, el líder de los trabajadores azucareros Jesús Menéndez Larrondo fue asesinado por la espalda en la estación de ferrocarril de manzanillo, por un sicario del gobierno de turno.

Jesús Menéndez  había nacido en Encrucijada, Las Villas, en 1911 y a los 18 años ya trabajaba como cortador de caña. En 1939, como militante comunista, organizó el Primer Congreso Nacional Azucarero, de donde surgió la Federación Nacional Obrera Azucarera.

Menéndez, descendiente de mambises, había librado grandes batallas contra las oligarquías nacionales y los monopolios extranjeros. A iniciativas suyas se incluyó en el contrato de la compra de las zafras de 1946 y 1947 una cláusula de garantía que dio origen al diferencial azucarero, unas de las mayores victorias de los trabajadores.

Con la supresión de esa cláusula, en agosto de 1947 Menéndez organizó una amplia campaña y lanzó la consigna: »el diferencial en la punta de la mocha o no habrá zafra».

El imperialismo yanqui, afectado por la dirección vertical de Menéndez, instigó su asesinato en contubernio con la reacción nativa y el desgobierno de Grau San Martín. El criminal fue el capitán Joaquín Casillas Lumpuy. Una oleada humana acompañó hasta su última morada al Capitán de la clase obrera, Jesús Menéndez. El 22 de enero de 1948, el día del asesinato, Casillas ocupaba la jefatura del Escuadrón 13 de la Guardia Rural perteneciente al Regimiento No. 9 “General Calixto García”.

El asesinato

Jesús Menéndez había asistido al acto celebrado la noche del 12 de enero en el Parque Central de La Habana, donde el Partido Socialista Popular proclamó a Juan Marinello y Lázaro Peña como sus candidatos para la presidencia y vicepresidencia de la República, respectivamente. Jesús Menéndez, en su calidad de Representante a la Cámara por el PSP, partió hacia el interior de la Isla con la intención de organizar huelgas entre los trabajadores azucareros y obtener un pago mayor por concepto del diferencial azucarero. Y de no ser así, paralizar la zafra.

Jesús Menéndez no llevaba un plan alterno para la empresa que debía desarrollar. Su cargo de Representante a la Cámara y su arrojo constituían su carta de triunfo. En caso de resultar detenido por las autoridades no debía resistirse al arresto, pues de esa manera salvaría la vida y obtendría un triunfo político al ser detenido a pesar de tener inmunidad parlamentaria.

Todo sucedió en la Terminal Ferrocarrilera de Manzanillo. Minutos antes de las ocho de la noche del 22 de enero de 1948, del vagón número 8 en que viajaba, descendió el dirigente azucarero y parlamentario comunista Jesús Menéndez, quien iba acompañado del también legislador Paquito Rosales y del sindicalista Manuel Quesada. Detrás de ellos, también abandonó el tren el capitán de la Guardia Rural Joaquín Casillas Lumpuy a quien se le unieron tres soldados de ese cuerpo, apellidados Alarcón, Cancio y Salgado.

Entre el parlamentario y el uniformado se produjo un diálogo corto en el andén en el que el último conminaba a Menéndez a acompañarlo al cuartel y este le recordaba a su interlocutor la inmunidad que le otorgaba la condición de congresista, según las leyes vigentes. Varios testigos presenciales declararon que Casillas de pronto extrajo su arma y la accionó sobre el líder obrero. Luego dirigió sus disparos hacia el tren, uno de los cuales alcanzó al soldado Alarcón. Rosales y Quesada acudieron a socorrer a su correligionario, de acuerdo al testimonio del propio Casillas.

Al líder obrero herido lo trasladaron a la Casa de Socorros municipal, pero cuando su cuerpo llegó ya el líder había fallecido.

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